La tardanza: un vicio convertido en costumbre 

Una de nuestras malas costumbres es la impuntualidad. Tanto que ya no sorprenda que le den a uno el fastidioso plantón , dejándolo más de media hora del tiempo fijo para un encuentro, reunión o entrevista de trabajo…

Mientras que la impuntualidad se tilda de mala educación y falta de responsabilidad y etiqueta en numerosos lugares del mundo, se convirtió en un hábito irreprochable y molesto en nuestro  país, como si la gente estuviera programada al retraso.

Os cuento una anécdota al respecto. Una vez fui a una entrevista de trabajo antes de la hora fijada, actuando según lo corriente, en cambio, el responsable me hizo esperar por una hora, lo que me pareció una eternidad, por fin, se ha dignado a recibirme…. diciéndome con corazón frio: ” no hay ningún puesto libre pero deja sus coordenadas para contactarle si acaso”.

Afortunadamente hay siempre excepciones a las generalidades.

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